Las víctimas de un paro cardíaco repentino tienen unas probabilidades de supervivencia inferiores al 5%, si no se actúa en los primeros minutos.
Sabemos que los servicios de emergencias médicas tardan una media de 8 minutos (1) en llegar al lugar del suceso, aumentado considerablemente este plazo, cuando hablamos de pequeñas poblaciones medianamente alejadas de los núcleos urbanos. Mientras, las probabilidades de supervivencia de la víctima del paro cardíaco, se reducen de un 7 a un 10% por minuto (2), produciéndose la muerte en un tiempo estimado de 10 minutos. La falta de flujo de sangre oxigenada al cerebro, puede provocar daños cerebrales irreversibles, pasados 6 minutos.
Así mismo, las estadísticas muestran que más del 70% de los paros cardíacos repentinos se producen fuera de centros hospitalarios, de entre ellos, por ejemplo, el 40% (3) se produce en gimnasios y centros deportivos.
Por otro lado, anualmente en la Unión Europea, fallecen 4.700 personas en incendios (4), se producen 40.000 (5) muertes en accidentes de tráfico, mientras que las victimas mortales por paro cardíaco repentino alcanzan las 700.000 (6), siendo esta, la mayor causa de mortalidad en los países desarrollados. Sólo en España, se producen anualmente más de 24.000 (7) paradas cardíacas, cuatro veces más que accidentes de tráfico.
Con un mayor facilidad de acceso a un sistema semiautomático de desfibrilación, así como la aplicación de una RCP, conseguiríamos que el número de personas que sobreviven a un paro cardíaco repentino, superara el 75% (8), lejos del 5% (9) que sobreviven si no se actúa a tiempo.